Su nombre puede
proceder de alguno de los mártires que hubo en la ciudad, cuya
transformación fonética a lo largo del tiempo derivó en
Santander (Sancti Emertheri, Sant Emter, Sant Ander).
En 1187 el
rey Alfonso VIII de Castilla le otorgó su fuero Medieval.
En 1248
participó en la batalla por la conquista de Sevilla, recibiendo como recompensa
un escudo de armas que contiene las imágenes de la Torre Del Oro y el río
Guadalquivir.
En 1466 el rey Enrique IV cedió la ciudad al Marqués de
Santillana, lo cual provocó una sublevación que consiguió en 1467 la revocación.
En 1497 hizo escala la Armada de Flandes para desembarcar a Margarita de
Austria, que venía a casarse con el príncipe Don Juan, heredero de los Reyes
Católicos. La flota trajo también la peste y fallecieron 6000 de una
población de 8000 habitantes.
En
1754 el Papa Benedicto XIV convierte la villa en sede episcopal.
En 1779 el rey Carlos III reconoce a Santander como capital de
Cantabria.
La asistencia del rey Alfonso XIII a tomar los baños
a principios del S.XX, marca el inicio de una gran actividad
turística.
En 1941 se incendió la parte vieja y quedó asolada,
plazas, calles y edificios desaparecieron entre las llamas.

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En el año 26 a.C. el
emperador romano Octavio Augusto, envió a la flota de
Agripa para fundar el puerto Portus Victoriae
Iuliobriguensis, para someter a los cántabros. Durante
la Edad Media creció gracias al comercio marítimo de
las lanas castellanas con Flandes y Amberes. |


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